Ciudad de México: México se prepara para ser sede del torneo de fútbol más importante del mundo por tercera ocasión en su historia, un logro sin precedentes en el deporte mundial. La periodista y escritora mexicana Cyntia Barrera Díaz ha documentado la evolución geopolítica y social del país a través del prisma de sus tres mundiales: el de 1970, el de 1986 —donde Diego Maradona protagonizó actuaciones míticas— y el de 2026, que llegará en un contexto profundamente diferente para México y para el mundo.
El Mundial 2026 tendrá una carga simbólica particular para el país. México organizó el torneo de 1986 en apenas nueve meses, después de que Colombia renunció a la sede, en medio de una grave crisis económica marcada por la deuda externa y los sismos de 1985. Aquella edición, en la que Argentina se coronó campeón con Maradona como figura estelar, quedó grabada en la memoria colectiva latinoamericana.
Transformación de las sedes
Para 2026, Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey han invertido más de 3.500 millones de pesos en modernización de estadios, sistemas de transporte y seguridad. El estadio Azteca, con más de 85.000 lugares, será el único recinto en la historia que habrá albergado partidos de tres Copas del Mundo diferentes: 1970, 1986 y 2026.
La Copa del Mundo se produce en un contexto de relaciones complejas entre México y Estados Unidos, con tensiones por el T-MEC en revisión, política migratoria y el combate al narcotráfico. Sin embargo, el torneo actúa como factor de cooperación: los tres gobiernos han establecido comités conjuntos de logística, seguridad y movilidad turística que funcionan con independencia de las fricciones políticas.
Impacto cultural
Más allá del impacto económico, el Mundial 2026 tendrá un profundo efecto cultural. México espera recibir a 1.5 millones de turistas internacionales, muchos de ellos de América del Sur, Europa y Asia, en lo que será la mayor exposición turística internacional del país en su historia. El gobierno de Sheinbaum ha aprovechado el evento para relanzar la marca turística "México Mágico" y posicionar al país como destino cultural de primer nivel.