La Paz: Bolivia afronta en 2026 una de sus crisis económicas más serias en décadas bajo el gobierno del presidente Rodrigo Paz, quien asumió el cargo tras el convulsionado período político de 2025. La escasez de dólares, la caída de las reservas internacionales a mínimos históricos de apenas 1.800 millones de dólares, la inflación que supera el 8% y la contracción de la producción de gas natural configuran un escenario de emergencia económica.
Bolivia fue durante la primera década de los años 2000, bajo el gobierno de Evo Morales, un modelo de estabilidad macroeconómica en la región: bajos déficits fiscales, reservas internacionales abultadas y fuerte crecimiento impulsado por las exportaciones de gas natural a Brasil y Argentina. Ese ciclo terminó con el agotamiento de los yacimientos gasíferos y la caída de los precios internacionales de las materias primas.
La crisis del gas
La producción de gas natural de Bolivia cayó de un pico de 60 millones de metros cúbicos diarios en 2015 a menos de 30 millones en 2025, reduciendo drásticamente los ingresos fiscales y las exportaciones. Los contratos de exportación a Brasil se renegociaron a la baja, y Argentina ha reducido sus importaciones al desarrollar su propio yacimiento de Vaca Muerta.
El gobierno Paz ha lanzado un plan de austeridad y busca negociar un programa con el FMI que le permita acceder a financiamiento de emergencia. También explora la posibilidad de atraer inversión privada para el desarrollo del litio del Salar de Uyuni, que podría convertirse en el motor económico del país en el mediano plazo si se resuelven los obstáculos técnicos y políticos.
Tensiones sociales
La crisis económica exacerba tensiones sociales. Los sectores vinculados al masismo —el movimiento político de Evo Morales— han convocado protestas contra las medidas de ajuste. La polarización política entre el gobierno de Paz y el evismo dificulta la construcción de los consensos necesarios para sacar al país de la crisis.