Quito: Ecuador se encuentra ante una crisis hídrica sin precedentes provocada por el acelerado retroceso de sus glaciares andinos. El volcán Cotopaxi, el Antisana y el Chimborazo han perdido entre el 40% y el 60% de su superficie glaciar en los últimos 30 años, afectando el suministro de agua potable para millones de personas en la Sierra ecuatoriana y amenazando la productividad agrícola en regiones que dependen del deshielo para su irrigación.
Quito, capital con más de 2.9 millones de habitantes, obtiene una parte significativa de su agua potable del sistema glaciar del Antisana. Estudios del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) proyectan que, de continuar la tendencia actual, el país podría enfrentar déficits hídricos estructurales para el 30% de su población en los próximos 15 años.
Impacto en la agricultura
Las provincias de Cotopaxi, Tungurahua y Chimborazo, conocidas por su producción de flores, brócoli y papa para exportación, reportan un descenso del 22% en el caudal de los ríos que las abastecen durante los meses secos. Los agricultores han tenido que profundizar pozos y adoptar sistemas de riego por goteo para mantener la producción, aumentando sus costos y reduciendo sus márgenes.
La producción de flores ecuatorianas, que genera más de 800 millones de dólares anuales en exportaciones —principalmente hacia Estados Unidos y Europa— podría verse amenazada a mediano plazo si no se toman medidas de adaptación hídrica urgentes.
Respuestas del gobierno
El gobierno del presidente Daniel Noboa anunció en marzo de 2026 el Plan de Adaptación Hídrica Nacional, con una inversión de 340 millones de dólares para construir reservorios de almacenamiento, modernizar sistemas de distribución y apoyar a comunidades rurales en la transición a cultivos menos demandantes de agua. También se lanzaron programas de reforestación en zonas de páramo, ecosistemas que actúan como esponjas naturales de agua en los Andes.