Valparaíso: José Antonio Kast asumió la presidencia de Chile el 11 de marzo de 2026, ante miles de seguidores reunidos frente al Congreso Nacional en Valparaíso. El líder del Partido Republicano prometió cambios profundos e irreversibles en economía, seguridad y migración, en lo que describió como una nueva era para el país.
Kast, quien derrotó al candidato de centroizquierda en segunda vuelta con el 53% de los votos, llega al poder con una mayoría legislativa que le permitirá impulsar su ambiciosa agenda reformista. En su discurso inaugural, el nuevo mandatario anunció la reducción del tamaño del Estado, la eliminación de regulaciones que considera excesivas y una política migratoria más estricta.
Prioridades del nuevo gobierno
El presidente Kast señaló que sus primeras medidas incluirán una reforma tributaria para reducir impuestos a las empresas, un plan de seguridad pública denominado "Chile Seguro" y la renegociación de tratados comerciales con China. También prometió revisar el sistema de pensiones y fortalecer las fuerzas de orden.
La ceremonia contó con la presencia de líderes de derecha de Argentina, Ecuador y El Salvador, así como representantes diplomáticos de Estados Unidos y la Unión Europea. El expresidente Sebastián Piñera, quien falleció en 2024, fue evocado en el discurso como figura inspiradora.
Reacciones y expectativas
La oposición de centroizquierda, liderada por figuras del anterior gobierno de Gabriel Boric, advirtió que vigilará los derechos sociales conquistados en los últimos años. Organizaciones de la sociedad civil expresaron preocupación por posibles retrocesos en materia de género y derechos indígenas.
Los mercados reaccionaron positivamente: el peso chileno se apreció un 2% frente al dólar y la bolsa de Santiago registró ganancias. Inversores internacionales, especialmente del sector minero, celebraron el cambio de gobierno esperando mayor facilidad para desarrollar proyectos de cobre y litio.
Chile enfrenta desafíos importantes: una economía que creció apenas 2.1% en 2025, tensiones en la región de La Araucanía por el conflicto mapuche y una ola migratoria que genera presión social. El nuevo gobierno tendrá que equilibrar sus promesas de campaña con las realidades fiscales y sociales del país.