La Habana: Cuba, que fue por décadas un referente mundial en cobertura de salud pública y en la exportación de médicos a países aliados, enfrenta en 2026 una crisis estructural de su sistema sanitario. El nuevo gobierno encabezado por el primer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga ha reconocido las deficiencias del sistema y anunciado un plan de reformas que incluye, por primera vez, la apertura al sector privado y la reducción del programa de misiones médicas en el exterior.
La crisis del sistema de salud cubano tiene múltiples causas. La escasez de medicamentos, agravada por las sanciones estadounidenses y la crisis económica, ha dejado a muchas farmacias con estantes vacíos. Los equipos médicos son obsoletos por falta de inversión. Y la emigración masiva de médicos y enfermeras —atraídos por salarios incomparablemente mejores en el exterior— ha creado una grave escasez de personal en el sistema público.
Las reformas anunciadas
El gobierno de Pérez-Oliva Fraga anunció que permitirá la apertura de clínicas privadas por primera vez en más de 60 años, con regulación estatal. También reducirá el número de misiones médicas enviadas a Venezuela, Nicaragua y otros países aliados —que generan divisas para el Estado pero privan al sistema cubano de personal— para redirigir médicos al sistema doméstico.
La reforma contempla aumentos salariales para el personal médico, con el objetivo de reducir la emigración y atraer de vuelta a profesionales que emigraron. El aumento promedio será del 120%, aunque los salarios cubanos siguen siendo bajos en términos absolutos comparados con cualquier país de la región.
Impacto en la cooperación internacional
La reducción de las misiones médicas tendrá impacto en países como Venezuela, Bolivia, Nicaragua y varios estados de Brasil y Ecuador que dependen de médicos cubanos para atender comunidades rurales. Estos programas no solo generan divisas para Cuba sino que constituyen una red de influencia diplomática y política que el nuevo gobierno deberá gestionar con cuidado.