Cusco: Machu Picchu, la ciudadela inca declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y una de las siete maravillas del mundo moderno, inició 2026 con un nuevo sistema de gestión de visitantes que busca equilibrar la recuperación del turismo con la preservación del sitio arqueológico. El Ministerio de Cultura de Perú fijó un límite de 4.500 visitantes por día, distribuidos en cuatro turnos, y estableció la obligatoriedad de reservas digitales con al menos 72 horas de anticipación.
El turismo en Machu Picchu ha sido históricamente fuente de tensiones. El sitio recibió más de 1.5 millones de visitantes al año antes de la pandemia, una cifra que arqueólogos e ingenieros estructurales consideraban excesiva para la conservación de los andenes y estructuras incaicas. Los efectos del turismo masivo, combinados con los deslizamientos de tierra propiciados por las lluvias intensas en temporada húmeda, generan riesgos reales para la integridad del yacimiento.
El impacto de la crisis política
La inestabilidad política que ha sacudido a Perú en los últimos años afectó negativamente al turismo: el país perdió alrededor del 25% de sus visitantes internacionales entre 2022 y 2024. El gobierno interino de Balcázar ha declarado al turismo como una prioridad de recuperación económica y anunció una campaña internacional con inversión de 80 millones de soles para reposicionar al Perú como destino seguro y atractivo.
La campaña incluye alianzas con plataformas digitales como TripAdvisor, Airbnb y Google Travels, y acuerdos con aerolíneas para incrementar la conectividad con mercados de Europa, América del Norte y Asia. Los primeros resultados son alentadores: las reservas para el segundo semestre de 2026 superan en un 18% a las del mismo período de 2025.
Cusco más allá de Machu Picchu
Las autoridades peruanas también buscan diversificar la oferta turística del Cusco más allá del citadel inca. El Valle Sagrado de los Incas, la ciudad de Cusco con su arquitectura colonial sobre bases incaicas, el lago Titicaca y la ruta de los caminos del Inca son experiencias que ofrecen alternativas sostenibles y descongestionan el tráfico turístico hacia Machu Picchu.