Santo Domingo: La República Dominicana intensificó en el primer trimestre de 2026 sus controles migratorios en la frontera con Haití, respondiendo a la agudización de la crisis de seguridad y humanitaria en el país vecino. El gobierno del presidente Luis Abinader anunció medidas adicionales que incluyen el refuerzo de la barrera fronteriza, mayor despliegue de efectivos militares y aceleración de los procesos de repatriación.
La crisis haitiana se ha profundizado en 2026, con grupos armados controlando amplias zonas del país incluyendo sectores de la capital Port-au-Prince. El sistema político haitiano, que intentó estabilizarse con la instalación de un Consejo Presidencial de Transición en 2024, enfrenta enormes dificultades. La llegada masiva de haitianos —el país tiene más de 500.000 nacionales haitianos registrados— genera presión política interna en República Dominicana.
La política migratoria dominicana
La política migratoria dominicana hacia Haití ha sido objeto de críticas internacionales por organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, que denuncian deportaciones de personas con vínculos legales en el país, incluyendo en algunos casos personas de origen haitiano pero nacidas en suelo dominicano.
El gobierno de Abinader defiende sus políticas como necesarias para la soberanía y la seguridad del Estado, argumentando que la República Dominicana no puede absorber el peso de la crisis de un Estado colapsado. La postura genera tensión con organismos internacionales pero tiene amplio apoyo popular doméstico.
Haití: la crisis que no termina
Haití registró a principios de 2026 un hecho histórico: 280 partidos políticos se registraron para participar en las primeras elecciones generales en una década, programadas para el segundo semestre del año. Sin embargo, la violencia de grupos armados que controlan territorios completos del país amenaza con imposibilitar la celebración del proceso electoral.